¿Qué hace una analógica como tú en un mundo digital como éste?

Vida digital versus vida realFoto: Folk rebellion

Soy una mujer de contradicciones, lo reconozco. Llevo 15 años ayudando a empresas de todos los tamaños a definir e implementar su estrategia en el mundo online a través de páginas web, blogs, tiendas online, posicionamiento SEO, comunicación en redes sociales, producción de contenidos digitales… y encima ahora tengo un blog propio.

El ratón es una extensión de mi mano; tengo la vista destrozada de tener que mirar constantemente las pantallas del ordenador, la tablet y el móvil con sus diferentes resoluciones e intensidades luminosas y tengo un oído atrofiado que no sigue una conversación, pero distingue perfectamente el timbre y tono de cualquier señal acústica de mensaje de correo, whatsapp, tweet, estado, señal horaria, thermomix o viajeros al tren.

Pero cuando se acaba mi jornada laboral (¿se acaba o la pongo en modo ahorro de energía?), las lecturas que hago son en papel, las listas las escribo a boli en un dietario y no estoy nada puesta en gadgets que conectan la TV con el smartphone para que mientras ves la última película de estreno en el sofá se encienda el microondas y se tuesten las palomitas.

Y es que como bien me dijo un día mi querida Bego Viñuela: “Con lo analógica que tú eres, me hace gracia que te dediques al mundo digital”.

Pues sí, me llamo Elena y soy analógica (espero que mis clientes no estén leyendo esto). Y muchas veces me alegro, porque con esta existencia 2.0 que llevo a veces tengo miedo de ser arrastrada a un consumo aspiracional exacerbado o empezar a sufrir el síndrome FOMO (Fear of Missing Out) o miedo a perderse algo.

Si consultas tu móvil cada cinco minutos, si estar sentado en el sofá sin estar conectado a algún dispositivo te produce ansiedad, si has dedicado la mitad de tu sueldo a un “must-have” que una “it-girl” ha enseñado en sus redes sociales, si no ir a cenar al local del que todos hablan y no poder subir la foto del menú completo a Instagram te genera frustración, si crees que todo el mundo se lo pasa mejor que tú, tiene más éxito que tú o tiene una familia más perfecta que la tuya (sustituir “todo el mundo” por “gente a la que sigues en las redes”) estás sufriendo los primeros síntomas de este síndrome y necesitas desengancharte.

¿Quieres saber lo que hago yo para rescatar a mi yo real de mi yo digital?:

Practicar caligrafía. La palabra caligrafía proviene del griego: “kallos” (belleza) y “grafein” (escribir). Escribir con belleza. ¿Puede haber algo analógicamente más bonito que eso? El año pasado, a punto de dar a luz a mi segundo hijo, hice un taller intensivo de caligrafía inglesa con Begoña Viñuela. No sé cómo mi tripa de 9 meses y yo aguantamos sentadas 8 horas seguidas. Bueno, sí lo sé. Porque fue tan cautivador e hipnótico (aunque algo frustrante al principio, puntualizo) que llegué a creerme que era un monje en el scriptorium y dejé que las horas volaran. Este año, justo cuando en Finlandia han decidido que la escritura caligráfica tradicional ya no será obligatoria, yo me he apuntado al curso académico completo. Porque como dice mi profesora, “escribir es pensar con las manos” y yo no quiero que se me atrofie el cerebro, por lo menos, su lado analógico.

Nota mental: apagar el móvil durante la clase y no hacer fotos de tus palotes y borrones para subirlas a Instagram.

Caligrafia inglesaPracticar Pilates. De esta disciplina habréis oído que es muy buena para la espalda y las articulaciones, que desarrollas extraordinariamente la zona abdominal y que activa la circulación sanguínea. Muy cierto todo. Pero a mí lo que más me gusta es la conciencia corporal que se adquiere.

Nota mental: apagar el móvil durante la sesión y no hacer fotos de tus lorzas y michelines para subirlas a Instagram.

Beber vino. Llamadme Sue Ellen (los que tengáis edad suficiente como para saber de quién os estoy hablando), pero para mí el vino simboliza como pocas cosas el arraigo a la tierra, la paciencia y la dedicación, sin olvidar que es la excusa perfecta para reunirse con amigos y disfrutar del mundo 1.0. Yo ya no salgo de copas, pero convócame a unos vinos y seré la primera en acudir.

Nota mental: apagar el móvil para no tener la tentación de hacer fotos de corchos, añadas y selfies de los que luego te tengas que arrepentir.

Frecuentar el comercio local. Reconozco que las compras online me sacan de muchos apuros y que a veces son la única forma de comprar productos muy específicos, pero siempre que puedo recurro al comercio local, porque comprando en las pequeñas empresas de nuestros vecinos generamos riqueza y puestos de trabajo en nuestro entorno más cercano.

Nota mental: apagar el móvil y no hacer fotos de todos los productos que compras. No querrás que siempre se sepa en qué te gastas tu dinero.

Los caprichos de CamilleHacer punto, manualidades, repostería o bricolaje. No se trata de ser Martha Stewart o Bree Van de Kamp, que son dos figuras femeninas muy tóxicas en nuestras ya atribuladas vidas, sino de hacer cosas con las manos, de hundir las manos en una masa y sacar de ahí unas galletas o una vasija, para tu propio disfrute y deleite.

Nota mental: apagar el móvil y dejar de hacer fotos que tú crees dignas de Pinterest, pero sólo pueden alimentar PintesterPinstrosity o Craftfail.

Dejar que el móvil se quede sin batería y no cargarla hasta la mañana siguiente. Haced la prueba. No es un respirador artificial. Podéis seguir viviendo aunque deje de funcionar. Y, oh sorpresa, os entrarán ganas de conversar, poner música y bailar, leer un libro o ver una peli sin interrupciones. Y no os preocupéis, porque lo importante (¿o era lo urgente?)  no se volatilizará, sino que os estará esperando en el buzón de voz, la bandeja de entrada y unos cuantos iconos redondos con numeritos dentro.

Nota mental: no pedir el móvil prestado para hacer una foto de tu móvil desconectado para subirla a Instagram (sí, lo he visto, y ¡varias veces!).

Podéis practicar más cosas como leer un buen libro o revista, ir al cine, dibujar con vuestros hijos con pintura de dedos o tizas, imprimir fotografías en papel y componer álbumes, pero… nota mental: apagar el móvil y dejar de hacer posts más largos que un día sin pan.

P.D. Si queréis saber si sufrís el síndrome FOMO y en qué medida, Rate My Fomo os lo dirá rellenando un test.

P.D. 2 Espectadores vs. iphones o cómo encontrar el equilibrio entre la vida delante de una pantalla y la vida fuera de ella.

P.D. 3. Que nunca os pase esto, por favor. Fantástico corto dirigido por Matthew Frost y protagonizado por Kirsten Dunst que, en clave de humor, critica la tendencia actual de preferir inmortalizar el momento (y compartirlo en las redes sociales) a vivirlo.

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  1. Muy fan de todo, en especial de Pilates, aquí una pilatera enganchadísima y de las tiendas locales, oh yeah!
    Grande el mundo analógico!

  2. Nuria dijo:

    En estas navidades he estado reflexionando sobre todo esto y también estoy buscando cosas con las que ocuparme sin tener contacto con una pantalla. ¡Una de ellas es la caligrafía, también!

    Me ha encantado este post!

  3. Anna | Lilu and Me dijo:

    Me ha gustado mucho el post y el corto, no lo conocía. A mi me ocurre lo mismo que a ti, profesional de la comunicación con un alter ego taaaan analógico! Gracias por las reflexiones! Besos!

  4. Sara dijo:

    Estoy muy de acuerdo contigo, Elena, a veces nos pasamos con las fotos y el enganche, lo peor es que luego criticamos a los adolescentes por hacer lo mismo. Se necesitan esos momentos de desconexión para que la mente pueda funcionar libremente.
    Me ha encantado el post.
    Besos

  5. Vega dijo:

    ¡Me ha encantado!
    A mí también me pasa algo parecido, todo el día conectada por trabajo que luego no viene mal desconectar…
    Eso sí, pedir prestado el móvil para hacer una foto a un letrero que sabes que va a gustar a alguien, mola.
    Besos
    pd. ¿esos vinos para cuando?

  6. Analógica total y enganchada digital. Totalmente deacuerdo con todo! Pero adicta al tocar con las manos, me he apuntado por primera vez en Pilates y al menos, una vez a la semana hago algo con mis propias manos ¡delicia total!
    Lo de apagar el móvil no lo he probado, pero de esta tarde no pasa!

  7. Que real el corto! me ha encantado el post, aunque he de reconocer que yo si que vivo intensamente al mundo digital también tengo pequeños trucos para desconectar. Soy más de yoga y de correr que de pilates pero todo lo demás lo subscribo.

  8. Ainara dijo:

    Jaja..¡me parto con las notas mentales!
    A mi el síndrome FOMO este no me pilla. Soy analógica para leer (libros impresos, a pesar de que ocupen un millón de veces más que el e-book), para hacer fotos (¡y no ver el resultado hasta que las revelo!), para comprar (y toquitear de paso). Y confieso que cuando en el cine o en un concierto hay alguien más pendiente del móvil que de lo que ha ido a ver/escuchar me indigna un poquito.
    Genial el corto. ¡Genial post!

  9. quintivichy dijo:

    La verdad es que creo que lo llevo bastante bien. De hecho soy más analógica que digital. Mi marido me dice muchas veces en plan broma que no sabe como he podido abrirme un blog yo solita (con lo torpe que soy con todo lo que es informatico o digital jajajaja). Pero si hace nada no tenía ni ordenador!!
    Y en cuanto al enganche con el móvil pienso que en su uso más tradicional (llamar por telefono), el que te quiere localizar por algo importante lo consigue, y es casi el uso que le doy además del wathssap, porque en el tema de redes sociales tengo mucho pudor a estar tan expuesta, no sé, a veces incluso me siento bicho raro. Soy muy tradicional, me gusta hablar con la gente en persona, no depender siempre de un teclado, aunque admito que lo digital bien usado es bueno. Como en todo, en el término medio está la virtud.
    Un abrazo!!
    Carmen

  10. Muy buena reflexión Elena!!! Realmente estoy intentando no llegar a ese punto pero este nuevo mundo nos lo pone muy difícil. Estoy estudiando diseño gráfico y me da la sensación que no hago otra cosa que estar sentada enfrente de una pantalla. Menos mal que tengo muchos hobbies fuera de las pantallas, como la costura!
    Un abrazo desde Seattle!

    Elisenda.

  11. ibabe dijo:

    Jajaja…me he sentido muy identificada…yo tengo que trabajar con el ordenador…y aunque me conecte después. ..necesito mi momento analógico. Leo y compro libros. Me conocen en las tiendas del barrio, voy a cerámica y lo confieso también bebo vino. Soy analógicamente retro

  12. Nerea dijo:

    Jajaja!! Me he partido de risa con las notas mentales, Elena. Dices verdades como puños;menos mal que cumplo con casi todos los consejos anti-enganche. Un súper post.

  13. Esther dijo:

    Me ha encantado el post Elena :) de la lista sólo me queda practicar caligrafía… y justo este año había pensado probarlo ¡ jij… bueno… con todos los otros planes que tengo pendientes, no se si éste caerá… sí es cierto que aveces es complicado y se nos va de las manos… por suerte tengo a alguien en casa que me hace parar, resetear y estar presente en cuerpo y ‘Alma’ ..jij….
    Me gusta hacer fotos de los momentos bonitos o especiales, pero la guardo para editarla y publicarla cuando estoy tranquila y ya me he llevado el recuerdo y el momento de haber vivido la situación…
    :-)
    Un besote fuerte

  14. Un post fantástico. Venir a “mi casa en cualquier parte” a pasar un ratito contigo es garantia segura de pasar un buen rato. La verdad que lo has enumerado con tanta gracia y con tanto acierto, que indudablemente me siento identificada. Yo ya practico el punto del punto 1-4, aunque hago zumba-pilates y body tono, y soy más de cava, porque es algo muy de mi tierra y la burbuja me vuelve loca, aunque no suelo decir NO a una copa de vino con amigos y si es un blaco afrutadito mucho major.
    Tengo que trabajar en todo lo demás, porque soy incapaz de dejar el móvil sin batería, salir sin el, y no estar pendiente de instagram, como dice Marc tengo mucho vicio.

    petonets bonica!

  15. txell lagresa dijo:

    ¡Bueno! Pedazo post Elena! Me ha encantado, me he reído un montón con tus notas mentales y he llegado a la conclusión que sí, que sufro FOMO, pero ná, sólo un poquitín de ná! Jajajaja!
    Hacía demasiado tiempo que no podía pasarme por aquí y des de luego, hacerlo hoy ha sido un acierto!
    Besotes
    PD: eso de la caligrafía… me está picando la curiosidad! ¡Gracias por la recomendación!

  16. Yo empiezo a tener el síndrome FOMO ese, y ¡me está entrando miedito!
    Lo mejor, desconectar. No tenemos que estar todo el día viendo lo que hacen los demás y subiendo todo a las redes. La vida hay que vivirla.
    Geniales tus consejos, lo de la caligrafía también estoy yo empezando a cogerle el gustillo :)
    ¡Buen finde… analógico!

  17. Totalmente de acuerdo contigo! Yo desconecto de las pantallas gracias al yoga (qué sería de mí sin él!) y gracias a la vuelta al punto y el ganchillo. También hice mis pinitos en la caligrafía y sé que debería volver, es super relajante! Otra cosa que estoy retomando es el dibujo sobre papel, más que sobre la wacom! Por cierto, vi este artículo compartido en facebook (qué ironía jeje) y me quedo! Me encanta tu blog! Enhorabuena!

  18. Ole, ole y ole!!! No sabes lo identificada que me siento con todo lo que has dicho!!!
    Yo también estudié publicidad y me dedico al mundo digital, pero adoro perderme donde no hay cobertura, dejar que el móvil se quede sin batería (es cierto!!), pasar horas en el mercado (o en su defecto en el Súper) eligiendo lo mejorcito e imaginando “qué puedo hacer con esto tan raro” “y si le pongo esta salsa al pescado” (mi novio se desespera conmigo) y soy una romántica del papel!!!
    Siiii, hasta ahora nadie lo entendía!!!
    Muchísimas gracias Elena, me has alegrado el día!!!
    Y por cierto, felicidades por el blog, es estupendo!
    Un abrazo

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