Mi verano slow II

Mi verano slowTodos los años por estas fechas me pasa lo mismo. Cuando me preguntan “¿Qué tal verano?”, yo siempre respondo: “Bien, tranquilo”.

Luego, cuando recapitulo y pongo número a las cosas que hemos hecho, me doy cuenta de que no hemos parado.

Este verano ha sido el verano de la lectura, las manualidades, la fotografía, las excursiones y las salidas al campo y, sobre todo, el verano de la familia. Casi nada, ¿no?

Coleccion de libros infantilesDescubriendo la lecturaLa Bella durmienteLeyendo en el jardinEste verano ha sido el verano de la lectura. Mi hija ha descubierto mi colección de libros infantiles y juveniles y, aunque todavía no sabe leer más allá de unos cuantos fonemas, ha saboreado el placer de pasar las hojas y mirar con atención los dibujos. Su preferido ha sido una edición ilustrada de 1969 de La bella durmiente coloreada por mis hermanas y pintarrajeada por mí cuando éramos pequeñas. Muchos días después de comer, en vez de echarse una siesta, se tumbaba en su cama a hojear su cuento favorito y a contárselo a sí misma mirando los dibujos. Así es como le robé unas cuantas fotos de sus piececillos sucios. Ah, cómo, ¿no sabías que la felicidad en verano es inversamente proporcional a la limpieza de los pies?

Yo también he retomado el hábito de leer, que tenía bastante descuidado desde que nacieron los niños. Antes de tenerlos a ellos, dedicaba el mes de agosto a devorar libros. Leía en la cama nada más despertarme, leía en la playa y en la piscina, leía al atardecer, leía por la noche y lo alargaba hasta la madrugada. Cualquier momento era bueno para abrir un libro. Luego todos esos momentos se llenaron con otras cosas y la lectura prácticamente desapareció de mi vida. Este verano he retomado el hábito y, aunque no al mismo ritmo, sí que he podido terminar dos novelas, la tronchante Los muertos no comen yogures de mi paisano Txemi Parra y La isla de Alice de Daniel Sánchez Arévalo, y comenzar Celia en la revolución, una edición de la famosa saga de Elena Fortún que estuvo desaparecida durante años.

Pintando con los dedosOjos en las manosPiedras con ojosPintando con corchosCuadros hechos con corchosEste verano también ha sido el verano de las manualidades. ¡Y eso que casi no hemos parado en casa! Pero con las pinturas de dedos que nos llevamos, unos ojos adhesivos de varios tamaños que compramos en Tiger, los corchos del buen vino que vamos guardando y unas cuantas piedras los niños pudieron hacer monstruos (pintados y vivientes), un cuadro y los souvenirs del verano 2016.

Se nos quedaron en el tintero algunas de las actividades que recopilé en el post El arte de ensuciarse y que dejaremos para el verano que viene. También me apunto para el año que viene la idea de hacer un cuaderno de viaje como los de las hijas de Bea de Con botas de agua. Me han parecido fabulosos.

Sesion de fotos en Viña TondoniaSesion de fotos en Bodegas Lopez HerediaSesionde fotos en Viña TondoniaSesion de fotos en Bodegas Lopez HerediaSesion de fotos en Bodegas Lopez HerediaSesion de fotos en Bodegas Lopez HerediaEste verano también ha sido el de la fotografía. Por fin he dado el salto a una cámara réflex y, aunque me he peleado mucho con ella y he tenido momentos de gran frustración, también he conseguido hacer algunas fotos de las que me siento orgullosa. A ello han contribuido en gran medida dos cursos que tenía en la recámara: La naturaleza de las personas de Raquel Chicheri y Hello! family de Jessica Davey. Ahora toca seguir aprendiendo, así que ya estoy apuntada a Vamos a revelar con Lightroom de Álvaro Sanz.

Pero como una es consciente de sus limitaciones, para la sesión que queríamos hacer de los niños con su prima hermana, recurrimos a una fotógrafa profesional. ¿Y quién mejor que Nerea Garaizar de Uneak Fotografía a quien ya conocía de una sesión de fotos familiares en casa?

La cita fue en las Bodegas López Heredia – Viña Tondonia, las más antiguas de Haro y una de las tres primeras de La Rioja. Poder explorar con total libertad las bodegas, la tonelería, las viejas oficinas, la vivienda antigua, el txori-toki (su emblemática torre que en euskera significa “casita de pájaros”) o la magnífica galería modernista fue un regalo impagable que nunca podremos agradecer bastante a la familia López Heredia.

Si quieres ver más fotos de esta sesión, visita el perfil de Facebook de Uneak Fotografía.

Viñedos La RiojaExcursion viñedos La RiojaNiños jugando en campo de trigoCabaña en campo de trigoRamo de flores silvestresBodegas Ysios en La guardiabodegas-ysios-laguardia-2Este verano también ha sido el de las excursiones y las salidas al campo. Y es que estar en La Rioja y no pasear por sus viñedos y campos de trigo es un delito. Los peques lo han pasado genial jugando entre cepas, haciendo cabañas en los trigales o cogiendo flores silvestres por los caminos (con disfraz de La casa de la pradera o Madame Bovary incluido) y han descubierto pueblos con encanto como Sajazarra o Laguardia.

Momento madre-hijaPrimasHermanosFoto de familiaFoto de familia repetida 3 años despuesPero, sin duda, este verano ha sido el de la familia. Mis hijos han vuelto a Bilbao sin saber el número exacto de tíos y primos que tienen (entre carnales y segundos), todo el día de planes, aperitivos, comidas, meriendas y cenas con unos, con otros o todos juntos.

Sé que no van a olvidar el día que tocaron la batería de su tía M, el disfraz que les regaló su otra tía M, las tardes que dedicaban a componer canciones o a cantar las de “Chitty Chitty Bang Bang” con su tía A o la noche de San Bartolomé que aprendieron a jugar al pañuelito con sus primos segundos. Y, por supuesto, ya están contando los días para volver a ver a su prima del alma.

Para mí también ha sido muy bonito ver crecer a mi pequeña familia. Me llena de emoción ver la relación que tienen mis hijos entre ellos, cómo se cuidan, cómo se enseñan, cómo se entretienen, cómo se quieren, cómo se defienden y cómo se echan de menos cuando están separados, aunque eso también pase por vacilarse y perseguirse hasta que unos los dos acaba llorando.

Mi hija va creciendo y aprendiendo a expresar sus emociones. Poder estar ahí compartiendo esos cambios y atenta a escuchar sus necesidades me parece muy emocionante. Este verano hemos tenido pequeñas grandes conversaciones que a mí desde luego tampoco se me van a olvidar.

Otra de las cosas que más ilusión me ha hecho este verano ha sido repetir la foto de familia que nos hicimos hace 3 años, cuando yo estaba embarazada del peque. Verle en la foto y haber convertido el triángulo en cuadrado me proporciona una enorme felicidad.

Tendremos que repetirlo todos los años.

P.D. El hashtag #miveranoslow es una iniciativa que comenzó El hervidero de ideas en julio de 2014. Cada año son más y más las personas que comparten las fotos de sus veranos en Instagram con esta etiqueta, veranos que permiten “coleccionar momentos y no cosas, en los que no dejamos huella en el Medio Ambiente y tenemos un estilo de vida más pausado y pensado”.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
ETIQUETAS: , , , , , , , , ,
Diseño del blog: Eclickse Digital
  1. Nerea dijo:

    ¡Qué chulo, Elena! Has tenido unas vacaciones fantásticas, no hay duda y me ha gustado mucho cómo lo has contado. ¡Y qué bonita la foto del marco! Está claro, tenéis que repetirla todos los años.
    Me alegro un montón. Un beso

  2. María Negro dijo:

    Elena!!! Qué bonito verano y qué slow! Tienes mucha razón en decir “bien, tranquilo” porque tus fotos además de ser preciosas, inspiran, dan paz y reflejan perfectamente esos momentos de diversión, en familia, de creatividad, de descubrir. Creo que te vamos a hacer embajadora de #miveranoslow : ))) un beso enorme!!

  (no será publicado)